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Febrero 20 de 2006-02-20

 

 

 

 

Hon. José Chico

Presidente

Comisión de Desarrollo Socioeconómico y Planificación 

Cámara de Representantes

El Capitolio

San Juan, Puerto Rico, 00902-2228

 

Honorable Presidente Chico:

 

Adjunto ponencia solicitada sobre la Resolución de la Cámara 2339 para ordenar a las Comisiones de Desarrollo Socioeconómico y Planificación y de Recursos Naturales, Conservación y Medio Ambiente de la Cámara de Representantes del Estado Libre Asociado de Puerto Rico que realicen una investigación sobre los procesos que culminaron en la otorgación de permisos para el desarrollo de un proyecto denominado Sandy Beach Apartments en la zona marítimo terrestre del municipio de Rincón.

 

La impunidad o irresponsabilidad de las agencias reguladoras con jurisdicción sobre el manejo de la zona marítimo terrestre tiene como resultado el desastre existente en todas las costas de Puerto Rico.  La razón de ser de estas agencias es velar por el desarrollo sustentable de las costas de Puerto Rico y garantizar los derechos conferidos por ley a los puertorriqueños en lo referente al acceso físico y visual a las playas, para su uso y disfrute.  Evidentemente éstas no están siendo efectivas.  A continuación ofrezco una serie de datos y recomendaciones generales sobre el camino a seguir para alcanzar un desarrollo sustentable de las playas y costas de Puerto Rico.

 

Las costas son un recurso limitado que ofrece variadas oportunidades de desarrollo.  En particular las costas atraen tres amplias categorías de uso que deben ser tomadas en consideración en la planificación y desarrollo de éstas:  Usos que dependen del agua – los que por obligación tienen que estar frente a la playa como los puertos, villas pesqueras, marinas y balnearios; Usos relacionados al agua – los que se benefician por estar cerca del agua, particularmente para la transportación de materia prima y productos terminados como compañías petroleras, urbanizaciones industriales, procesadoras de pescado y plantas termoeléctricas; y Usos que se benefician de una

 

 

 

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localización cercana al agua – estos usos pueden estar localizados en cualquier lugar, pero por lo agradable y pintorescas que resultan las costas reciben patrocinio adicional (restaurantes, bares, hoteles, condominios de apartamentos y oficinas y urbanizaciones).

 

En el 1978 el departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) publicó el Estudio de Acceso a las Playas de Puerto Rico con el fin de clasificar nuestras playas como accesibles o inaccesibles.  Esto representó el primer paso en la preparación de un plan de accesos, cuya meta final fue el ofrecer al público oportunidades de acceso a la mayoría de las playas.  Las recomendaciones ofrecidas por este estudio incluyen:  1) preparar un plan de accesos práctico y realista; 2) iniciarse legislación y/o acciones administrativas necesarias para garantizar el disfrute de nuestras playas; 3) iniciar acciones adecuadas para asegurar el mantenimiento de la calidad de nuestras playas, así como la provisión de accesos con mas y mejores facilidades.

 

Nuestro Código Civil dispone que: “los bienes comunes son aquellas propiedades que no pertenecen a nadie en particular y en las cuales todos los hombres y mujeres tienen un libre uso, en conformidad con su propia naturaleza:  tales son el aire, las aguas pluviales, el mar y sus riberas…” (Art. 254, 31 LPRA sec. 1023).  La Ley de Aguas de 1866 establece como de dominio nacional y uso público: “1) Las costas o fronteras marítimas con sus abras, ensenadas, calas, radas, bahías y puertos.  2)  El mar litoral, o bien, la zona marítima que ciñe las costas en toda la anchura determinada por el derecho internacional…  3)  Las playas (se entiende por playa el espacio que alternativamente cubren y descubren las aguas en el movimiento de la marea…”  “Por dominio público de la nación la mencionada Ley de Aguas de 1886 entiende el que a ésta compete sobre aquellas cosas cuyo uso es común por su propia naturaleza o por el objeto a que se hallan destinadas.  Estos comunes, que siempre están bajo la autoridad de los gobiernos centrales, son a menudo el foco principal de atención en lo referente a la conservación de los recursos costeros…”   Consulta del Departamento de Recursos Naturales al Secretario de Justicia de Puerto Rico 1981).

 

Durante las últimas décadas, nuestras áreas costeras han servido de base a una diversidad de actividades de desarrollo económico y crecimiento poblacional.  Este desarrollo extensivo y aumento desmedido, ha provocado serios cambios que afectan negativamente los recursos y atracciones de la zona-marítimo terrestre de Puerto Rico (ver Tabla I).  El paso acelerado y la magnitud de los impactos ocasionados por el crecimiento poblacional más el desarrollo desmedido de los recursos costeros deben hacernos reflexionar sobre la

 

 

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efectividad de las prácticas de manejo utilizadas en la zona costera de Puerto Rico.

 

Una serie de problemas estructurales se manifiestan en nuestras instituciones de gobierno que actúan como impedimento para el manejo oportuno y efectivo de los ambientes costeros.  En Puerto Rico tenemos una variedad de programas cuya función es manejar y controlar el desarrollo de la zona costera y garantizar la conservación y disfrute de este recurso (ver Tabla II).

 

 

Tabla I.  Cambios ocasionados por desarrollo desmedido de la costa

 

1.  Reducción en el acceso al mar (construcción y ocupación legal e ilegal de residencias, proyectos turísticos, industriales y comerciales que afectan el acceso físico y visual y proyectan sombra no deseada).

2.  Contaminación de las aguas (descargas de la AAA, descargas industriales, fuentes dispersas, fuentes agrícolas, basura sólida)

3.  Reducción de los depósitos de arena y problemas de erosión debidos a la extracción legal e ilegal, y el establecimiento de estructuras que entorpecen el movimiento de la arena.

4.  Destrucción y alteración de habitáculos (desecación y relleno de manglares y humedales, eutrofización).

5.  Deforestación y sedimentación.

 

 

Estos programas son ejecutados por una diversidad de agencias federales, insulares y municipales a quienes les resulta sumamente difícil la coordinación de este manejo entre sí, con la industria privada y con las organizaciones no gubernamentales.  Esta problemática es comentada en el Informe del Senado de Puerto Rico, sometido por la Comisión Especial de Playas y Zona Costanera de

Puerto Rico en el 1992:

 

A través de los años, el estado Libre Asociado de Puerto Rico ha dirigido sus esfuerzos para adoptar y establecer normas, guías, parámetros, planes y programas de acción para reglamentar, conservar, usar y mantener adecuadamente las playas y áreas costaneras de nuestra Isla.  Es amplia la legislación y reglamentación existente; sin embargo, son insatisfactorios los resultados obtenidos tras su implantación.  La política pública sobre la conservación de las costas se ha visto seriamente afectada por el gran número de agencias que intervienen y por la inadecuada coordinación interagencial de esta gestión  (Senado de Puerto Rico 1992).

 

 

 

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El proceso de vistas públicas y los documentos examinados por la Comisión especial de Playas y Zonas Costaneras corroboró la “ineficacia” de los instrumentos de gobierno en la implantación de las políticas públicas de protección, conservación, mantenimiento y manejo de esta área geográfica (Senado de Puerto Rico, 1992).  Los problemas de eficiencia en el manejo, costo y tamaño de las burocracias públicas son materias de debate nacional y nadie duda sobre la existencia de problemas mayores.  Estos problemas ocurren tanto

 

 

 

 

Tabla II.  Dependencias de gobierno a cargo del o vinculados al manejo y conservación de las playas y costas de Puerto Rico

1.   Junta de Calidad Ambiental (JCA)

2.   Junta de Planificación (JP)

3.   Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA)

4.   Administración de Reglamentos y Permisos (ARPE)

5.   Fideicomiso de Parques Nacionales (FPN)

6.   Compañía de Fomento Industrial (CFI)

7.   Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP)

8.   Autoridad de los Puertos (AP)

9.   Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR)

10.  Defensa Civil (DC)

11.  Guardia Costanera delos Estados Unidos (GC)

12.  Cuerpo de Ingenieros del Ejercito de los Estados Unidos (CIE)

13.  Servicio Geológico de los estados Unidos, División Marina (SGF)

14.  Autoridad de Transportacaión y Obras Públicas (

15.  Servicios de Pesca y Vida Silvestre del E.E.U.U.

16.  Programa de Manejo de la Zona Costanera (PMZC)

17.  Gobiernos Municipales

18.  Policía de Puerto Rico

19.  U.S. Border Patrol

20.  Departamento de Agricultura (Programa Desarrollo Pesquero)

21.  Comisión de Servicio Público

22.  Consejo de Pesca del Caribe

23.  Autoridad de acueductos y Alcantarillados

 

 

con las agencias insulares así como las federales.  Las agencias encargadas de manejar las costas han tendido a especializarse y por lo general, carecen de un mandato para enfrentar los problemas en el método ecosistémico que exigen los planes de manejo integral.  Esta situación de manejo no coordinado y no integrado es ineficiente si se pretende remediar los serios problemas que

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amenazan la salud y seguridad humana y la conservación de los sistemas ecológicos costeros de Puerto Rico, en especial de las playas.

 

La implantación del Programa para el Manejo de la Zona Costanera de Puerto Rico (PMZCPR) operado por el DRNA procura establecer un balance entre la conservación de los recursos costeros y el desarrollo de éstos.  Se pretende que este balance se establezca mediante la ejecución de las leyes estatales y federales.  Las violaciones a estas leyes están relacionadas a una serie de condiciones que involucran aspectos criminales, administrativos y civiles (Tabla III).

 

 

Tabla III.  Condiciones que dificultan el procesamiento de violaciones que ocurren en la zona costera de Puerto Rico por parte de las agencias reguladoras

1.   No hay suficientes empleados para realizar visitas.

2.   Los empleados no tienen conocimiento o experiencia que los cualifique para el trabajo.

3.   Falta de equipo.

4.   No hay personal capacitado para sostener las opiniones y funciones de la agencia.

5.   Falta de conocimiento de las leyes relacionadas con el ambiente.

6.   Falta de coordinación y unidad  de acción entre las diferentes agencias gubernamentales y federales.

7.   Falta de coordinación entre las divisiones de la misma agencia como resultado de decisiones de política pública de dicha agencia.

                                                                        PRCZMZP Document Updating and Revision, 1992

 

 

Durante las décadas del 50, 60, y 70, el desarrollo del turismo en Puerto Rico respondió a la política del gobierno de diversificar su economía tradicional (basada en el monocultivo de la caña de azúcar) a una economía basada en el crecimiento de los sectores industriales y de servicios.  Los beneficios ofrecidos por las atracciones naturales de Puerto Rico fueron suficientes para persuadir a los administradores del país de que el turismo representaba una alternativa económica favorable.  Esta diversificación económica también tuvo un impacto directo en la recreación al aire libre en nuestro archipiélago especialmente en la recreación marina.  No muchas décadas atrás nuestras playas lucían desoladas con una que otra villa o comunidad pesquera.  En la actualidad, las playas de Puerto Rico contribuyen al bienestar y disfrute de millones de turistas y puertorriqueños de diferentes escalas sociales quienes compiten por el uso de esta área limitada.

 

 

 

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La evolución sufrida por nuestras playas es producto y símbolo del nivel de calidad de vida alcanzado en Puerto Rico.  No hay que retroceder muchos años para encontrar un periodo en la historia donde las vacaciones eran prácticamente desconocidas para la mayoría de los puertorriqueños.  Trabajar 70 horas semanales no era nada raro a comienzos de siglo y por lo general este trabajo requería un esfuerzo físico exhaustivo, por lo que se tenía poco si algún tiempo o inclinación para la recreación o mejoramiento personal.  En la actualidad la semana de trabajo del puertorriqueño es de un promedio de 35 a 45 horas y se ha observado una mejoría en los ingresos de la fuerza laboral.  El aumento poblacional mejores medios de transportación y comunicación y aumentos en el ingreso discrecional y en el tiempo de ocio se han combinado para establecer las actividades recreativas entre las más importantes en la vida de los puertorriqueños.  La recreación consiste de actividades o experiencias realizadas durante el tiempo de ocio, generalmente escogidas voluntariamente por el participante con propósitos de relajamiento, entretenimiento, o para su desarrollo social o personal.  La recreación al aire libre por su parte, está compuesta por una serie de actividades recreativas que no se pueden practicar bajo techo.

 

Según las estadísticas ofrecidas por la CTPR las actividades turísticas generan más de 2 billones de dólares anualmente y cerca de 50,000 empleos.  Otra industria que a pesar de no contar con estadísticas sobre su aportación económica sabemos que ofrece grandes beneficios sociales y económicos a los puertorriqueños es la recreación marina.  A clara vista pueden verse los beneficios económicos ofrecidos por la recreación marina pues los recreacionistas, pernoctan en hoteles, compran gasolina, patrocinan restaurantes y barras y compran equipos deportivos y recreativos.

 

El desarrollo sustentable, promueve el uso sabio de los recursos naturales tomando en consideración el no degradarlos o dañarlos para que puedan ser utilizados por las próximas generaciones. En otras palabras es un desarrollo que no compromete el futuro de los recursos ya que requiere que hagamos los ajustes en el uso de recursos renovables para no degradarlos o agotarlos.

 

He ofrecido este trasfondo sobre la situación de nuestras costas para generalizar y no sólo hablar del caso de Sandy Beach Apartments.  Ya todos sabemos que esta situación en donde un desarrollador se apodera de algún bien común en Puerto Rico es la orden del día.  En el municipio de Rincón puedo mencionar por lo menos 5 casos en donde desarrolladores están teniendo problemas legales por apoderarse de bienes públicos en específico de la zona marítimo-terrestre.  En todos los casos grupos de vecinos u organizaciones no gubernamentales (ONG’s) han sido responsables por llevar estos casos a corte pues las agencias reguladoras nunca se percatan de estas situaciones.  Los desarrolladores no

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le temen a estos procesos pues conocen los resultados y entienden que las consecuencias pueden ser insignificantes pues como mucho recibirán una reprimenda en corte, un artículo negativo en los periódicos, una orden de mitigación (en la mayoría de los casos éstas no son efectivas) y en el peor de los casos una multa.  Nunca se ha dado el caso en que se ordene la demolición de estructuras y que se restaure el recurso a su condición natural.  Es por esto que los desarrolladores saben que al fin y a la postre siempre llevan las de ganar pues por lo general, el monto de la multa, no se acerca ni al costo de un estacionamiento.

 

El desarrollo que se está llevando a cabo en Puerto Rico es uno que compromete no solo el acceso físico y visual a las playas sino que también amenaza y destruye estas atracciones naturales acelerando los procesos de erosión, amenazando y destruyendo habitáculos esenciales para especies costeras y marinas muchas de éstas en peligro de extinción.  Este es el caso del corte o relleno de manglares, extracción de praderas de yerbas marinas, contaminación por luminaria, paredes y verjas que entorpecen el paso de tortugas marinas y aceleran los procesos de erosión eliminando la arena de las playas.  La falta de infraestructura para sostener el desarrollo actual en nuestras costas es responsable por la pobre calidad de las aguas ya que en la mayoría de estas áreas no se cuenta con sistemas de alcantarillado para disponer de las aguas negras.  Esto obliga a los desarrolladores a construir pozos sépticos o tanques cerrados que junto a la sedimentación resultado de la deforestación son responsables por la pobre calidad de las aguas y  una seria amenaza a los arrecifes de coral.  Otro problema relacionado al acceso es la construcción de verjas en los condominios sin tomar en consideración las servidumbres de paso eliminando oportunidades recreativas a turistas y residentes.  Como parte del desarrollo sustentable es necesario garantizar que el público tendrá acceso a las playas reservando estas zonas costeras para usos que dependen del agua y proveer una serie de facilidades de acceso (rampas, muelles, servicios sanitarios, estacionamientos, servicios de salvamento, servicios de seguridad).  Garantizando el acceso físico y visual a nuestras playas es la única manera de garantizar un desarrollo sustentable de las industrias de la recreación marina y el turismo, grandes contribuyentes económicos a las arcas del país y a la calidad de vida de los puertorriqueños.  

 

En lo relacionado a los impactos sociales del tipo de desarrollo que se está llevando a cabo en nuestras playas podemos mencionar la gentrificación o desplazamiento de usos y comunidades tradicionales.  Este fenómeno podemos observarlo en el caso del Marriott donde se pretendía apoderarse del balneario público de Carolina (bien público) para privatizarlo en beneficio de entes privados.  Un caso similar a este se dio en Cabo Rojo donde terrenos del Balneario de Boquerón y de la Villa de Pescadores se alquilaron por cincuenta

 

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años a un precio ridículo para la construcción de un complejo de apartamentos.  Otro caso similar es en el municipio de Aguadilla donde el alcalde lleva varios años, tratando de sacar a los pescadores de Playuela (una de las villas pesqueras más exitosas de Puerto Rico) para construir un hotel en esta playa.

 

Actualmente los puertorriqueños dependen y valoran la recreación marina de tal modo que según el documento State Comprehensive Outdoor Recreation Plan (SCORP), preparado por el Fideicomiso de Parques Nacionales, las actividades recreativas relacionadas al ambiente marino son las preferidas por los puertorriqueños.  Compartir con familiares y amigos fue seleccionada como la satisfacción más grande derivada de la participación en actividades recreativas al aire libre.  Otros factores relacionados incluyen: el contacto con la naturaleza, la oportunidad de mejorar la salud física y mental, la tranquilidad y disfrute de los bellos escenarios.  La investigación científica realizada por el SCORP demuestra que existe una relación directa entre las experiencias recreativas en las playas y la salud física y mental de los puertorriqueños.  Es importante reconocer que ya no solo estamos hablando de la importancia económica de las playas pues este estudio demuestra la importancia social y emocional de las playas para los puertorriqueños y su contribución a la calidad de vida de éstos.

 

En el 1992 el Senado de Puerto Rico concluyó que es amplia la legislación y reglamentación existente para el manejo de las playas y áreas costaneras de Puerto Rico y sin embargo son insatisfactorios los resultados obtenidos tras su implantación.  En este mismo año el proceso de vistas públicas y los documentos examinados por la Comisión especial de Playas y Zonas Costaneras del Senado de Puerto Rico corroboró la “ineficiencia” de los instrumentos de gobierno en la implantación de las políticas públicas de protección, conservación, mantenimiento y manejo de esta área geográfica.  Si analizamos detenidamente la situación actual de las playas y áreas costaneras de Puerto Rico tenemos que estar de acuerdo con el estudio del Senado de 1992.  Los resultados obtenidos tras la implantación de la legislación y reglamentación existente para el manejo de las playas y áreas costaneras son insatisfactorios y podemos corroborar su ineficiencia con solo dar un paseo por las playas de Rincón, Aguada, Cabo Rojo, Vega Baja, Arecibo, Luquillo, Dorado, Fajardo, Carolina, San Juan, Cataño, Humacao, Ceiba, Culebra, Vieques y cualquier municipio costero de Puerto Rico. 

 

De acuerdo al documento del Programa de Manejo de la Zona Costanera de 1992, hay una serie de condiciones que dificultan el procesamiento de violaciones que ocurren en la zona costanera de Puerto Rico por parte de agencias reguladoras.  Aquí se incluyen el que: no hay suficientes empleados para realizar visitas, los empleados no tienen conocimiento o experiencia que los

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cualifique para el trabajo, falta de equipo, no hay personal capacitado para sostener las opiniones y funciones de la agencia, falta de conocimiento de las

leyes relacionadas con el ambiente, falta de coordinación y unidad de acción entre las diferentes agencias gubernamentales y federales y falta de coordinación entre las divisiones de la misma agencia.  Si a esto le sumamos la

falta de presupuesto para el manejo de las playas y áreas costeras tenemos un cuadro desalentador.

 

Lo más que podemos pretender en el caso de Sandy Beach Apartments es el que no se le otorguen los permisos para construir una pared, muro o verja al norte del edificio y que se le ordene remover los gaviones que instalaron en la colindancia con la quebrada al oeste del edificio.  Sin embargo, creo que debemos tomar acciones para garantizar el que este tipo de acciones en donde se privaticen los bienes comunes sea desalentado y erradicado en Puerto Rico.  Es inconcebible el que una representante de una agencia reguladora de Puerto Rico justifique un visto bueno a un proyecto porque a veces los ingenieros tienen copias distintas de los planos de un mismo proyecto para engañar a las agencias.  Es inconcebible el que habiendo empleados de campo en todas las agencias reguladoras éstos no se den cuenta de las actividades ilegales que se llevan a cabo en el área bajo su supervisión.  Es inconcebible el que todavía en este país reine el lema “es más fácil pedir perdón que pedir permiso”.  Es inconcebible el que en estos momentos se esté hablando de acelerar los procesos de permisos y ahora que se toman más tiempo hay una caterva de irregularidades que no pueden controlar. 

 

Debemos estudiar métodos y oportunidades para eliminar la práctica de apoderarse de bienes públicos ya sea mediante la  creación de un negociado de playas que tenga el mandato de evaluar, otorgar y supervisar todos los permisos para desarrollos en las playas y costas de Puerto Rico y cuente con representantes de las diferentes agencias reguladoras.  Se debe discutir otros métodos que se considere puedan ser efectivos protegiendo nuestras playas y costas.  Es necesario reconocer la importancia económica de las playas y planificar el desarrollo sustentable de éstas.  Una vez se reconozca la importancia económica y social de las playas se debe asignar un presupuesto adecuado para el manejo de estas atracciones naturales ya que en la actualidad hay un desfase en lo relacionado a los ingresos generados por éstas y a la inversión que se hace para su manejo y conservación.  La aportación de las playas debe ser reconocida tanto en el aspecto social como en el económico.  

 

Atentamente,

Ruperto Chaparro

Director Interino

Programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico